Es difícil, irse de casa, pero cuando uno es joven, le parece lo mejor que podría hacer, como no va a ser lo mejor, si puedes decidir por ti mismo hacer y deshacer a tu antojo.
Pero bueno luego la realidad es distinta, cuando uno tiene que coger sus cosas e irse de casa, ya no todo parece tan fácil.
Tener que dejar a mi madre sin saber cuándo la vería de nuevo, ha sido una de las situaciones más difíciles que he pasado en mi vida, nunca olvidare ese 17 de julio en el aeropuerto cuando ni siquiera quise despedirme de mis amores (M,M,G), porque inocentemente creía que a los pocos meses estaríamos juntas de nuevo.
Y no ocurrió así, todo fue mucho más complicado, y por eso hoy quiero decir que no es fácil irse de casa, de los besos y los abrazos de tu familia, de tus costumbres, de todo lo que has conocido desde el día que naciste.
Cuando estas lejos de casa todo te la recuerda, echas de menos hasta lo más simple, uno desea volver el tiempo atrás y estar allí con tu familia, que aunque no siempre todo valla fenomenal, ellos te cuidan y te quieren, son tu casa.
Yo extraño mi casa, es decir a mi familia, cada segundo del día, porque aun hoy después de casi 8 años, en algún momento sucede algo que me recuerda a ellos.
